A veces cuando creemos encontrar la verdad, nos resulta tan difícil asumirla que la negamos.
Sucede en la vida, ante traiciones, engaños, infidelidades… Buscamos la verdad para confirmar nuestras sospechas y al descubrirla, nos sentimos débiles para asumirla.
La verdad es tan cruda que nos paraliza, nos sentimos morir al encontrarla. Optamos por negarla, o tomamos aquella parte que más nos beneficia, y dejamos la que nos perjudica. Descubrir la verdad puede ser terrible, pero… ¿No es mucho más doloroso convivir con la mentira?
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